jueves, 1 de marzo de 2012

Variedad de sedimentos



Podríamos estar en un zoco árabe, siguiendo el rastro del olor del Kebab que nos lleva al puesto de un...¿egipcio? La imagen, no sabemos si también la realidad que retrata, es la de una acogedora y cálida jaima y su dueño parece sorprendido y contento con nuestra presencia. Es el centro blanco y vivo de un entorno de tonos castaños que también se enredan en su cuello.
Pero no es un zoco árabe sino una feria, un mercadillo, que puede estar en casi cualquier pueblo de esta península que baila entre Mediterráneo y Atlántico. Porque a las personas nos mueven de un sitio a otro muchos tipos de vientos, que nos dejan anclados allí donde cesan y, por ello, todas las tierras están hechas de una infinita variedad de sedimentos. Aunque lo olvidemos.



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