martes, 19 de junio de 2012

Rojo


Los ojos nos atrapan y desasosiegan. Poco a poco y con esfuerzo, nuestra atención se va deslizando hacia la insinuada semisonrisa, sólo perceptible en una de las comisuras de los labios. No sabemos por qué pero la mirada y la  sonrisa nos resultan algo inquietantes y los fuertes colores de la imagen de este hombre, sobre todo el rojo de su camisa y el negro azulado del pelo, pasan a segundo plano. Tropezamos con una pequeña mancha, también roja, en la pared y nuestra inquietud la convierte en "señal" de algo.
 ¿Nos ven esos ojos o están mirando al interlocutor telefónico? Porque es posible  también que nuestra imaginación esté jugando con realidades que desconocemos. Quizá sea una persona que defiende su privacidad al mismo tiempo que la expresión de su boca pide disculpas por ello, con la atención repartida entre nuestra presencia y la voz que le habla.
 Es posible. Sin embargo, volvemos a mirar la fotografía y seguimos sintiendo el mismo desasosiego.
 

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