miércoles, 7 de noviembre de 2012

Un seguidor


¿Hay tristeza en esa cara, en esos ojos? Miramos. Volvemos a mirar. Parece querer esconderse tras la esquina en el margen del paisaje de cemento. Pero es que volvemos a observar y ahora creemos ver a un joven que descansa, relajado, no muy lejos de la portería del campo de futbol. Contento con el escudo del club fijado en azul. Un seguidor cualquiera de un equipo.
Y, claro, no es un seguidor cualquiera. Quizá ni sea un seguidor y trabaje de alguna manera en el recinto. Y el equívoco de la imagen de una persona: mostrándola la convierte al mismo tiempo en "cualquiera", flotando ante nuestros ojos, anónima, aunque sus pies estén en el suelo y se apoye en una pared. Ser conscientes de  esa contradicción devuelve  individualidad, conciencia y mirada a quien observamos tras el objetivo.

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