jueves, 15 de diciembre de 2011

Ida y vuelta



Podemos fijarnos en diferentes aspectos de lo que vemos, o con miradas diversas. En este caso puede resultarnos curioso constatar que en la primera imagen (de ida a) prácticamente todo son líneas rectas incluyendo las sombras. Por eso los árboles parece que tengan el pelo revuelto. Y en la segunda, (de vuelta de) la mayoría son formas onduladas, también el firme de la calzada, los troncos de los árboles y las sombras. Sólo una recta que diríamos nos dirige. Puro azar este contraste en las imágenes, para unos. O señal de algo (en el sentido de "indicio inmaterial de una cosa") para otros.
Con seguridad sabemos que, en un caso, en el amanecer que nos rodea todo parece ir desperezándose, abriendo los ojos a la luz que asoma y en el otro, vamos abriendo camino a golpe de faros en la oscuridad de una noche que da la impresión de acogernos poco a poco. Y la persona, a la ida y a la vuelta, forma parte de ese amanecer y esa oscuridad, a la vez que los atraviesa.

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